EL QUE NO SE ABURRE, NO CREA
Observación diagnóstica de aptitudes áulicas de alumnos
de Multimedios
Dentro de las competencias académicas de la formación técnico profesional
de Multimedios, los jóvenes necesitan aprender técnicas y habilidades para su
formación profesional junto a las destrezas para poder crear, proyectar o
resolver situaciones inéditas incorporando conocimientos críticos para saber argumentar
por sí mismos sobre sus capacidades para producir contenidos.
Estos son los desafíos para profesores de educación curricular y de
materias de taller, donde la atención por desarrollar pasos y procedimientos
requiere el máximo de atención.
Entiendo que tenemos que empezar en la escuela por la enseñanza del respeto
por el otro, por la empatía con sus compañeros y con el profesor. Debemos
resaltar la motivación por el aprendizaje en el aula y en el taller que les
servirá en su vida adulta, en lo familiar, en lo profesional, en cada trabajo y
sin duda en lo académico si continúan en la universidad.
Un alumno distraído no aprende.
Hoy, estamos viendo los resultados y los directivos y profesores
corroboramos que es así.
El cuerpo académico está preocupado por la gran cantidad de alumnos que no
se presentaron a realizar sus intensificaciones y en la clase su presencia es
pasiva, se percibe mucha liviandad y poca responsabilidad en la participación áulica
activa como prestar interés por el aprendizaje, además de la notoria falta de
participación y una pobre entrega de trabajos prácticos en tiempo y forma como
si diera lo mismo hacerlo o no hacerlo.
Creo que tenemos que observar si los medios de comunicación masiva y las
plataformas digitales están quitando tiempo y distraen la atención de los
alumnos basado única y exclusivamente en el entretenimiento.
A menudo estos medios nos muestran ejemplos muy malos que nos dan una
lección equivocada. Nos muestran enfrentamientos a gritos entre personajes
efímeros de la pantalla, lo que antes llamábamos prensa amarilla (peleas, sexo,
juego, sangre, bajos instintos, chismerío, etc).
En muchos casos quitan horas de sueño, que recae en el rendimiento en la clase, en otras oportunidades en el aula miran videos, juegos o escuchan
música. Nada de esto es aceptado por el docente que no aceptará el uso el teléfono celular para actividades que no tienen que ver con lo formativo.
Para que quede claro el teléfono debe guardarse en la mochila, salvo que el
profesor autorice su uso en clase.
Hoy se requiere capacitar a los alumnos en educación mediática, ayudarlos a
generar ideas, a debatir, a fortalecer el espíritu crítico, a investigar, a
buscar expresiones culturales que los eleve y que con el tiempo honren a su
formación y a la escuela.
Fortalecer la práctica comunicativa que parte del respeto entre los alumnos entre sí y con el profesor.
Considero que la distracción de las redes sociales a través de las pantallas, estas son una
de las mayores barreras que observamos para producir el acto educativo de
enseñanza.
Observamos que este es uno de los mayores obstáculos para el aprendizaje.
No me voy a cansar de reiterar que
en las clases está prohibido todo tipo de pantallas, ordenadores, portátiles,
tabletas, teléfonos móviles, salvo que el profesor lo permita. Habrá que
apagarlos y creo que los alumnos agradecerán esta prohibición porque saben que
es para sumergirse realmente en el aprendizaje, especialmente en el aprendizaje
que implica discusión, comprensión, debate, asimilación y reflexión.
Con las distracciones de las pantallas tenemos que encontrar formas
creativas de hacer de las redes sociales un vehículo para la reflexión, el
diálogo, la crítica y la reducción de horas diarias de uso.
Hoy sabemos que gran parte de nuestra juventud, está atravesando un
empoderamiento con un artefacto que les permite, hablar, escuchar música, ver
imágenes, tomar fotografías, juegos virtuales, comprar, pagar, pedir comida,
etc. Todo esto que estoy enumerando no sería nada grave, si entendemos que
nuestro teléfono móvil es una herramienta. El problema es que los alumnos, no
entendieron que es un asistente y se sienten dioses de la creación donde pueden
hacer absolutamente todo, incluso trabajos prácticos, cuadros, líneas de tiempo
y hasta presentaciones o películas simplemente desde una aplicación o una
“Inteligencia Artificial” que en realidad no lo hacen ellos, sino que delegan en una plataforma su ejecución.
Terrible error, ¡nadie aprende copiando! Y menos si los que copian, ni siquiera leen lo que copian.
Hay que aprender a hacer solos cada una de las habilidades y tareas que
acabo de enumerar.
El alumno cree que va a aprobar una materia o un taller simplemente
entregando una monografía de la cual, no leyó ni el título.
Terrible error, una tecnicatura, dista mucho de la escuela primaria cuando
los niños el día de la bandera, pegaban una figurita del General Belgrano y su
maestra los felicitaba con un muy bien diez.
Más allá de la falta de empatía, y el empoderamiento que, un adolescente
cree que le da su dispositivo, aparecen otros factores a tener en cuenta mucho
más graves que pasan por la sumisión a una inducción a ser un sujeto pasivo y
sin iniciativas, al aislamiento social, y lo que hoy llamamos la “Tecno
Adicción” Una adicción de las mismas características que la droga, pero sin
tomar ninguna sustancia.
Una tecno adicción es el abuso de determinados dispositivos tecnológicos
sin control con consecuencias de ansiedad, estrés e inquietud permanente por
observar su teléfono en forma constante, incluso en medio de una clase.
Implícitamente despierta violencia verbal y conductas antisociales producto de
frustraciones o síndromes de abstinencia, si el docente le solicita su
guardado.
El uso de la tecnología no es malo por si sola, pero si se utiliza en forma
inapropiada se pierde el entusiasmo y la realidad. El individuo se abstrae de
la realidad que vive sin darse cuenta de las consecuencias de su adicción.
Como todas las adicciones, son placenteras y los adictos no se reconocen como
tales, creyendo que lo pueden dejar cuando lo deseen, pero el solo pedido en la
clase a los alumnos que guarden sus dispositivos los hace públicamente
vulnerables porque no pueden no mirarlo durante el transcurso de la clase.
Por último, un consejo: Los futuros egresados de Multimedios serán los
creadores de contenidos del futuro, serán los divulgadores de: noticias,
informaciones, videos, fotos, notas, etc.
Lo serán solo si son capaces de aprender, practicar y ejecutar
constantemente esas prácticas.
Hoy estamos frente a la llamada “la generación de cristal” una generación
que posee una mayor vulnerabilidad emocional y baja tolerancia a las
dificultades y las frustraciones. Encuentran en la distracción una inyección de
dopamina: un neuro trasmisor del placer, un químico que se aloja en el cerebro
y se libera al flujo sanguíneo cuando experimentamos sensaciones placenteras.
El punto crítico es que el adicto a la tecnología no experimenta ese placer
en su vida de relación, sino que lo hace en su soledad virtual.
Todos sabemos que sabios, inventores, creadores, escritores, cineastas,
músicos, diseñadores, científicos, para realizar sus actividades necesitan un
tiempo y un espacio, se llama ocio creativo, que notamos que hoy día no se lo
busca, o mejor dicho ocurre todo lo contrario: Se lo evita. Todos estos genios
que mencioné se aburrieron mucho, y entendámoslo, el aburrimiento genera
creatividad.
Quien no se aburre es incapaz de crear. Un alumno distraído y estimulado
por altas dosis de dopamina, no puede crear, porque no se puede concentrar.
Vive otra realidad y lo peor de todo es que se cree un todo poderoso,
simplemente porque tiene todos los contenidos y conocimientos en sus manos, y
al alcance de un clic.
El alumno debe comprender que la escuela es para aprender a ejecutar, no
alcanza con saber cómo se hace, el tema es hacerlo uno.
Por ejemplo, un alumno podrá saber que en el básquet un triple se logra
parándose detrás de una línea curva a 6.25 metros del aro y deberá encestar una
pelota que pesa 600 gramos. Recordemos que Emanuel Ginóbili el mejor jugador argentino de
toda la historia, que brilló en la NBA, solo convertía uno de cada tres
lanzamientos.
¿Alcanza con saber cómo se hace o habrá que practicar todos los días de su
vida para ser alguien en su profesión?
¿Cuántas horas se habrá aburrido Ginóbili, practicando ese lanzamiento?
Recordemos: No está mal prestar atención y realizar las prácticas.
Si Multimedios es capaz de crear realidades, la formación del técnico
multimedial implica mucha investigación, mucha práctica, mucha creatividad,
mucho conocimiento, dominio, y actualización de la tecnología y mucho ocio
creativo.
“El que no se aburre, no crea”.
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