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La comunicación ante la obediencia.
En el mundo real no siempre la
fórmula de la comunicación se realiza entre pares, es decir, que muchas veces
la comunicación entre personas se da en forma desigual donde existen distintas
jerarquías y liderazgos.
Las personas obedecen órdenes,
incluso órdenes estúpidas. La pregunta es porque se obedece: miedo, temor,
subordinación etc.
El experimento de Milgram
mostró cómo personas comunes pueden obedecer órdenes de una autoridad aun
cuando esas órdenes contradicen su conciencia, llegando a infligir lo que
creían eran descargas eléctricas dolorosas. Fue diseñado para entender la
obediencia y explicar fenómenos como el nazismo.
Stanley Milgram, psicólogo de Yale, realizó la
experiencia en 1961.
Buscaba responder: ¿por qué tanta gente
obedeció órdenes terribles durante el nazismo?
El experimento se convirtió en un clásico de
la psicología social.
Metodología
Tres roles:
Experimentador: autoridad que daba
instrucciones.
Profesor: voluntario real, creía que enseñaba memoria.
Aprendiz: actor que fingía recibir
descargas eléctricas.
El “profesor” debía aplicar descargas cada vez más fuertes cuando el “aprendiz” se equivocaba. En realidad, no había descargas, pero el voluntario lo ignoraba.
Resultados
El 65% de los participantes llegaron al nivel máximo de descargas (450 voltios). La mayoría obedeció a la autoridad, aunque escuchaban gritos y súplicas del “aprendiz”.
Demostró que la obediencia puede superar la
empatía y la moral personal.
Aplicación
para redes sociales
Obediencia y autoridad: así como los
voluntarios obedecían al experimentador, en redes sociales los usuarios pueden
seguir tendencias, influencers o algoritmos sin cuestionar.
Presión social: la necesidad de pertenecer
puede llevar a aceptar o difundir contenidos dañinos (ejemplo: fake news)
rumores o desinformar.
Reflexión crítica: el experimento enseña que
debemos cuestionar la autoridad y la presión social, incluso en entornos
digitales.
Ejemplo
“Imaginen que un influencer les pide compartir
un mensaje agresivo. Aunque saben que está mal, muchos lo harían porque la
figura tiene autoridad en redes. El experimento de Milgram mostró que la
obediencia puede ser más fuerte que la conciencia. En redes sociales, debemos
aprender a detenernos y pensar antes de obedecer o compartir.”
El “empleado del mes” en una
cadena de comidas rápidas es una situación donde se premia al más obediente y
denota una diferencia competitiva con sus compañeros. En muchos casos su
obediencia llegó a incentivar a los compradores para que consuman productos que
ellos no habían solicitado.
La película I… como Ícaro
(1979), dirigida por Henri Verneuil, incluye una recreación del famoso
experimento de Milgram sobre obediencia a la autoridad, mostrando cómo personas
comunes pueden infligir dolor a otros cuando una figura de poder se lo ordena.
Esta escena funciona como metáfora del poder político y la manipulación social.
Inspiración: el asesinato de
John F. Kennedy y las teorías sobre conspiraciones políticas.
Tema central: un fiscal
investiga el asesinato de un presidente ficticio y descubre mecanismos de
obediencia y manipulación social.
El
experimento de Milgram en la película
La película reproduce una sesión completa del experimento de Milgram, adaptada al lenguaje cinematográfico. Se muestra cómo un voluntario cree estar aplicando descargas eléctricas a otra persona cada vez que se equivoca en una tarea.
El “experimentador” (figura de
autoridad) insiste en que continúe, incluso cuando el “aprendiz” grita de
dolor.
El resultado: la mayoría de
los participantes obedece, llegando hasta el nivel máximo de descargas.
En la película, la
dramatización incluye la silla eléctrica como recurso visual, intensificando el
impacto emocional.
Desarrollo
narrativo
Investigación del fiscal: el
protagonista se niega a aceptar la versión oficial del asesinato y busca
pruebas de conspiración.
Encuentro con el experimento:
en su indagación, presencia la recreación del método Milgram, que funciona como
metáfora de cómo los ciudadanos obedecen sin cuestionar.
Mensaje político: la escena
subraya que la obediencia ciega puede sostener sistemas autoritarios y
justificar crímenes de Estado.
Significado
pedagógico
Obediencia y poder: la
película muestra que la obediencia no es un rasgo individual, sino un fenómeno
social.
Crítica política: conecta el
experimento con la manipulación gubernamental y la aceptación pasiva de
versiones oficiales.
Aplicación en clase: se puede
usar para enseñar a alumnos de comunicación cómo la presión de
la autoridad y el contexto influyen en las decisiones.
En las evaluaciones: ¿En la educación se aprueba al más obediente? en sus respuestas.
En resumen, I… como Ícaro
utiliza el método Milgram como recurso narrativo para explicar cómo la
obediencia ciega puede sostener sistemas autoritarios y justificar crímenes
políticos. Es una herramienta excelente para mostrar a los alumnos que la
psicología social no solo estudia individuos, sino también cómo se construyen y
mantienen las estructuras de poder.
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